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El problema de la feminización de la profesión médica, de Silvia Espinosa López

31 de gen. 2019, 1:21 publicada per Secció Sindical CCOO-HMB


    - CONTRAINFORMACIÓN. PeriodismoFotografía de Txefe Betancort. incómodo publica en su nueva sección Feminismo 30 días, 30 opiniones, el siguiente artículo de Silvia Espinosa López, secretaria de Mujeres e Igualdad de la Federación Estatal de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de Comisiones Obreras, sobre el problema de la feminización de la profesión médica.



    EN LAS ÚLTIMAS SEMANAS leo una noticia que me produce un muy desagradable déjà vu: el Consejo de Colegios Oficiales de Médicos de Castilla y León presenta un estudio demográfico sobre profesionales colegiados en su Comunidad Autónoma. En él “descubren”, una vez más, que en la profesión médica cada vez son más las mujeres. Tanto es así, que en la franja de edad de menos de 35 años representan ya el 68,7%. Los 16 señores y 2 señoras que conforman el consejo, no dudan en señalar que tal circunstancia supone un grave problema -junto con la alta edad de las plantillas- para el futuro del servicio sanitario, y el fortalecimiento de las capacidades organizativas y de gestión de las instituciones sanitarias. La única razón aparente que sostiene que la feminización sea un grave problema es que las mujeres parimos.

    Como soy muy empática, me puedo imaginar la alarma y el dolor que supone en estos medios -tan anacrónicos como son los colegios profesionales- constatar que en pocos años la profesión va a ser de las más feminizadas; una profesión, por otra parte, con tanto poderío y prestigio, a la que históricamente las mujeres no tuvieron acceso. En la Edad Media se quemaron a muchas mujeres por osar tener conocimientos sobre medicina, por brujas, pero, claro, hoy día se entra en las facultades de medicina por pura nota de corte, e impedir la entrada de mujeres es más difícil… ¿Cómo han cambiado los tiempos, verdad, consejeras y consejeros del Colegio de Médicos de Castilla y León? Bueno, por el momento tienen el consuelo de que la “cúpula de la sanidad” está ocupada en su mayor parte por varones. Disfruten de ello, porque les va a durar poco.

    Como decía, no es la primera vez que salimos a rebatir, desde la Federación Estatal de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de Comisiones Obreras, este tipo de afirmaciones a las que se llega desde planteamientos profundamente machistas, en boca de personas de mucho peso dentro del ámbito sanitario. El 18 de junio de 2012, en un artículo titulado La crisis agudiza los problemas de la feminización que publicó Diario Médico, José María Lailla (presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, SEGO, y Jefe del Servicio de Ginecología i Obstetrícia del Hospital Sant Joan de Déu d’Esplugues en aquel momento) expresaba el grandísimo problema logístico que suponía la feminización de las diferentes especialidades. Las razones, las mismas: las mujeres parimos y usamos los derechos de conciliación, muy por encima de los varones. En esta ocasión, el señor Lailla se atrevió a proponer soluciones drásticas: restringir el paso a tantas mujeres a las plazas MIR (examen para Médico/a Interno Residente) de las especialidades más “perjudicadas”, el acceso a las cuales lo da la nota de un examen (vaya papelón hubiera hecho este señor en otros tiempos…).

    La misma indignante canción se la escuchamos a Marina Geli i Fábrega, durante su mandato como Consellera de Salud en Catalunya, en los ya lejanos años del Govern Tripartit, y tengo que decir que dolió un poco más por ser mujer, médica, y en aquel tiempo, socialista.

    Y son sólo dos ejemplos de muchos, aunque hacía tiempo que no surgía el tema. Quizás los planteamientos de la extrema derecha, que han irrumpido en el panorama político, tengan algo que ver en esta vuelta al ruedo. Pero como sé muy bien que nunca hay que bajar la guardia, que siempre hay que estar en disposición de rebatir con argumentos y protestar con toda la fuerza disponible, y, como buena feminista, que tengo la virtud de ser muy “cansina”, ¡vamos allá otra vez!

    El problema, señoras y señores del Consejo, no es la feminización de la profesión médica; el problema es que las mujeres asumamos todavía casi en solitario los necesarios cuidados que requieren las familias y los hogares. La moneda de pago que recibimos por asumir todo este trabajo invisible, que no se cobra, es la discriminación laboral que ustedes reflejan en sus conclusiones. El problema es que no llega todavía la corresponsabilidad de los hombres ni de la sociedad (a través de servicios públicos de calidad) en esos trabajos de cuidados que requiere la reproducción de nuestra sociedad, y la continuidad de la vida humana misma. Cuidado con lo que dicen, porque sus conclusiones constituyen una discriminación por razón de sexo, y un delito en voz alta según la ley de igualdad, aprobada en marzo de 2017. Yo me atrevo a aconsejarles aquello de “donde dije digo, digo Diego”, no vaya a ser que tengan un disgusto.

    A las facultades llegan las personas que han acreditado estar más cualificadas, punto. Ustedes también se refieren al grave problema que supone tener unas plantillas sanitarias muy envejecidas y en eso estamos de acuerdo. Cada vez tenemos más dificultades por la escasez de personal médico.

    La oferta de plazas de formación sanitaria especializada se realiza en la actualidad sin un estudio de necesidades previo por parte de la Administración que la oriente, en contra de lo que dice la Ley de ordenación de las profesiones sanitarias, de 2014, por lo que esta oferta no está cumpliendo con su principal objetivo, que es garantizar las necesidades futuras de especialistas para nuestro sistema sanitario y sociosanitario.

    La Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de Comisiones Obreras realiza cada año un estudio para analizar las plazas ofertadas de formación sanitaria especializada. En 2018, una de las conclusiones fue que, de haberse mantenido constante el número de plazas ofertadas en 2010 durante el resto de años entre 2011 y 2018, se tendrían que haber ofertado 4.000 plazas más, por lo que faltan en nuestro sistema sanitario 4.000 especialistas. Cosas de la crisis, y una barbaridad que se nos viene encima de manera vertiginosa.

    Tomen nota y digan algo que ayude, señores y señoras del Consejo de Médicos de Castilla y León, pues éste sí es uno de los graves problemas para la profesión médica y la calidad de nuestro servicio público de salud, ¡no la feminización de la profesión!

    Silvia Espinosa (@SilviaFSSCCOO) es secretaria de Mujeres e Igualdad de la Federación Estatal de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de Comisiones Obreras (@fssccoo)

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